La entrega a Dios es buena, verdadera, hermosa: la carrera, la aventura vital más apasionante que se pueda soñar

  • La entrega a Dios es buena, porque une con el Sumo Bien.
  • Es verdadera, porque lleva a identificarse con la Verdad, que es Cristo.
  • Es hermosa, porque Dios es la suprema Belleza, y entregarse a Dios es lo más bello del mundo: enamorarse

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