La “eficacia” apostólica

  • Un hombre apostólico sabe que el Señor se sirve de sus defectos en la tarea evangelizadora, si lucha contra ellos, porque la evangelización no es el resultado de un conjunto de acciones puramente humanas, brillantes, acertadas y “eficaces”, sino fruto de la gracia de Dios.
  • El hombre apostólico confía plenamente en la gracia, sabiendo que Dios desea que ponga todos los medios humanos, aunque los frutos apostólicos no guarden relación ni sean consecuencia de esos medios: Dios es el que santifica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *