Juan Pablo II. Encíclica Redemptoris missio

mision_clip_image002_0000El Señor Jesús envió a sus Apóstoles a todas las personas y pueblos, y a todos los lugares de la tierra. Por medio de los Apóstoles la Iglesia recibió una misión universal, que no conoce confines y concierne a la salvación en toda su integridad, de conformidad con la plenitud de vida que Cristo vino a traer (cf. Jn 10,10); ha sido enviada « para manifestar y comunicar la caridad de Dios a todos los hombres y pueblos ».

Esta misión es única, al tener el mismo origen y finalidad; pero en el interior de la Iglesia hay tareas y actividades diversas. Ante todo, se da la actividad misionera que vamos a llamar misión ad gentes, con referencia al Decreto conciliar: se trata de una actividad primaria de la Iglesia, esencial y nunca concluida.

En efecto, la Iglesia « no puede sustraerse a la perenne misión de llevar el Evangelio a cuantos —y son millones de hombres y mujeres— no conocen todavía a Cristo Redentor del hombre. Esta es la responsabilidad más específicamente misionera que Jesús ha confiado y diariamente vuelve a confiar a su Iglesia ».

Un pensamiento en “Juan Pablo II. Encíclica Redemptoris missio

  1. Claudia Hernández

    Soy Catequista y misionera en América Central y quiero aprender sobre la mision de proclamar a Cristo nuestro Señor, en mi comunidad que aun necesitam ser conducidos ante al Luz del mundo. Gracias

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