Hay dificultades en su seguimiento, pero Cristo nos dijo: “Mis elegidos no trabajarán en vano” Peter Dejong, AP

  • caidaJuan Pablo II les decía a los jóvenes del Congreso UNIV, el 17 de abril de 2000:

El Señor recuerda en el Evangelio que aquellos a los que manda a recoger la mies, llenos de solicitud por las vocaciones, por las almas de los demás, no se irán con las manos vacías: “no trabajarán en vano”.


Queridos jóvenes del UNIV, sacad de esta conciencia una firme confianza: el esfuerzo del cristiano no es nunca en vano. El cristiano no obra nunca solo. ¡No lo olvidéis! Cada creyente es un instrumento de Dios y con él actúa Cristo mediante la fuerza del Espíritu Santo. Dejad que Dios actúe en vosotros y por medio vuestro.

Y para que esto tenga lugar, sabéis bien a qué medios hay que recurrir: se trata de los sacramentos, la oración, la práctica de las virtudes, la santificación del trabajo, así como la dirección espiritual.

Tenéis necesidad de Cristo, pero también Cristo tiene necesidad de vosotros para que lo deis a conocer a vuestros coetáneos, con los cuales compartís experiencias y esperanzas. La Iglesia os confía la misión de llevarles la luz de la verdad de Cristo y su anuncio universal de la salvación.

Estad siempre dispuestos a pensar en los otros, olvidándoos de vosotros mismos para acercar a los hermanos a Dios.

De ese modo podréis contribuir a la construcción de un mundo mejor y más solidario, porque la conversión y el compromiso de uno son un germen de salvación para todos.

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