Excusas para la infidelidad

  • “Quiero ser fiel a mi mismo”.

    Conviene ser fiel a uno mismo, pero sin convertir esa fidelidad propia en una excusa para la infidelidad con Dios y los demás (y por tanto, con uno mismo). Cuando la entrega se hace costosa suelen presentarse tentaciones de infidelidad, que hay que rechazar por amor a Cristo y los demás, sin la excusa de “ser fiel a mi mismo”.

    • Por ejemplo, una mujer que debe cuidar a su parido paralítico puede argumentar: “debo ser fiel a mí misma y abandonarlo, porque cuando yo me casé no pensaba que iba a pasar mi matrimonio cuidando de un esposo enfermo”.

      Este razonamiento olvida que la fidelidad consiste en ir respondiendo generosamente en cada una de las circunstancias a las que nos ha llevado nuestra entrega inicial.

  • Voy a malgastar mi vida

    “No puedo malgastar mi vida con esta persona enferma, que no permite realizarme profesionalmente”. Es una excusa que nace de la falta de generosidad.

  • Otras excusas para la infidelidad son fruto de la propia debilidad. “Me siento como atrapada por esta situación: ahora veo la vida de otra manera, y no gusta compartir mi vida con un enfermo crónico”.

  • La clave de la fidelidad radica en el amor: enamórate y no le dejarás, se lee en Camino.

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