El término cultura. Instrucción, cultura, sabiduría


  • El término cultura tiene múltiples acepciones, y su definición ha dado lugar a fecundos debates y a una extensa bibliografía. Aquí se emplea en este contexto y con este alcance preciso:

Instrucción: conocimiento de datos.

Cultura: Comprensión e interrelación de esos datos que se conocen en una unidad de sentido.

Sabiduría: integración de todos esos datos en la luz de la Verdad, de la Sabiduría divina.

  • Según esto, un periodista puede ser una persona instruida, y puede conocer este dato: si no sube la tasa de natalidad, España se convertirá en el país europeo más viejo del mundo en el 2050.
  • Una persona culta -por ejemplo un catedrático de Economía-, puede interrelacionar los datos de las tasas de natalidad con otros muchos factores: vivienda, rasgos de la sociedad actual, actitudes éticas y morales, fiabilidad de las proyecciones estadísticas, etc.
  • Y cualquier persona sin estudios, puede tener el don de la sabiduría, y puede relacionar esta realidad con el plan de Dios, llegando a la esencia de la cuestión y valorando esa ausencia de nacimientos con una quiebra grave del plan divino: creced y multiplicaos.
  • Según esta clasificación elemental puede haber:
      • intelectuales cultos, pero no sabios
      • sabios que no son intelectuales
      • personas instruidas que no son cultas
  • Esta breve síntesis -con todas las limitaciones de cualquier esquema general- sirve sólo para mostrar la necedidad que tiene el cristiano de poseer una instrucción grande, que sea fundamento de una cultura honda, iluminada por la Sabiduría.

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