El respeto a la intimidad


  • El respeto a la intimidad lleva a proteger la intimidad de los demás: a no contar cosas que los otros nos han dicho en esa intimidad y que –aunque no tengan importancia- no desearían que contáramos a otras personas.

Por ejemplo, supone una falta de respeto hacia los demás enviar a amigos que no se conocen entre sí un e-mail donde aparezcan todas las listas de sus correos electrónicos.

  • Lleva a no airear la intimidad propia o ajena. Esto significa, además de una falta de pudor, una falta de respeto.
  • Algunos ejemplos concretos:
  • En numerosos medios de comunicación y en diversos programas de televisión se aprecia esa falta de respeto, al airear por dinero o de forma gratuita aspectos impudorosos de la intimidad propia o ajena. Esa falta de respeto es doble: del que la comete y del que ve el resultado de la acción (revistas, fotografías, programas de televisión).

  • Ese respeto se extiende a los cuerpos de los fallecidos, a los encarcelados, a los enfermos en determinados estados de su enfermedad, a las personas a las que se auxilia en tareas de solidaridad: no se les puede tratar como objetos sin importancia, o como elementos curiosos para contemplar.Es una falta de respeto fotografiar a un moribundo, a un accidentado, a un anciano etc., utilizando su imagen como mero reclamo publicitario para la curiosidad morbosa; o interrogar a una persona que ha sufrido un gran shock por cualquier causa –un accidente- y en esos momentos no posee un control de sus emociones y de sus palabras.Es una falta de respeto mostrar en los medios de comunicación determinados cadáveres de personas que han fallecido en accidentes o en situaciones violentas.Exponer un feto o un cadáver dentro de un museo, sólo como objeto de curiosidad, supone una falta de respeto. En este sentido, resulta denigrante una exposición con cadáveres embalsamados que circula por Europa.

    Y por el contrario, supuso una manifestación de respeto a la dignidad humana el retorno y posterior entierro en su país africano de origen, del cadáver momificado de un hombre de raza negra que estuvo expuesto a lo largo del siglo XX en un museo europeo.

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