El apostolado de la diversión.

Es el que realizan los jóvenes que se esfuerzan por crear su propio ambiente, sin ceder a la presión de ciertas estructuras e intereses económicos de la sociedad actual que intentan imponerles modos de divertirse, en los que con frecuencia se ofende a Dios.

Se lee en Camino, 975: Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. —Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos.

Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que podemos llamar “apostolado de la diversión”.

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