Educación de la afectividad


Siguiendo a Polaino, se pueden señalar tres factores para la educación de la afectividad de los jóvenes:

Educar la afectividad, capacitándola para la entrega, para el compromiso.

En El Principito Saint Exupery lo llama “dejarse domesticar”: es decir, ayudar a crear lazos, comprender que se necesita del otro y que el otro nos necesita a nosotros, que tanto el otro como yo somos únicos.

-No puedo jugar contigo -dijo el zorro. No estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -dijo el principito.
Pero después de pensarlo, añadió:
-¿Qué significa domesticar?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿Qué buscas?
-Busco a los hombres -dijo el principito-. ¿Qué significa domesticar?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy fastidioso! También crían gallinas. Es lo único interesante. ¿Buscas gallinas?
-No -dijo el principito-. ¿Busco amigos?¿Qué significa domesticar?
-Es algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Significa crear lazos
-¿Crear lazos?
-Claro -dijo el zorro-. Para mí, tú no eres todavía más que un niño parecido a cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. Para tí no soy más que un zorro parecido a cien mil zorros. Pero si me domesticas, nos necesitaremos el uno al otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí unico en el mundo.

Educar la afectividad en libertad, capacitándola para ejercer la propia libertad

En la medida en que el hombre se compromete más es mñas dueño de sus propios sentimientos. “Contraer vínculos, comprometerse, es un acto de libertad que manifiesta la misma libertad” ” Rehusar comprometerse es optar y aceptar el peor de los compromisos posibles (el que aniquila la libertad comprometiéndola con el infantil deseo de ni comprometerse con nada) y la más empobrecedora de las posibles determinaciones (la de no comprometerse a nada). (Familia y autoestima, 111-112)

Educar la afectividad ayudándola a encarar el sufrimiento.

Es una paradoja y al mismo tiempo una experiencia universal: cuando una persona se decide a amar, se decide al mismo tiempo, a sufrir por lo que ama, por quien ama. Sólo sabe sufrir quien sabe amar. Si no se está dispuesto a sufrir no se está dispuesto realmente a amar. Recuerda un antiguo cantar de la literatura castellana:

Corazón que no quiera
sufrir dolores
pase la vida entera
libre de amores,
ay,
libre de amores.

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