Dudar de la fe por falta de conocimientos adecuados.

Es frecuente que, por la falta de formación espiritual y doctrinal que sufren en la actualidad tantos jóvenes, algunos se planteen dudas de fe que tienen su origen, fundamentalmente, en la ignorancia religiosa, en la falta de información y formación sobre lo que enseña realmente la Iglesia.

Con frecuencia muchos jóvenes sólo conocen las respuestas que les dieron en la catequesis de niños. Con el paso de los años la formulación y el contenido de esas respuestas (que eran adecuadas para la infancia) les acaba pareciendo insuficiente; aunque lo insuficiente sea, en realidad, su propia formación religiosa.

Eso puede llevar a algunos jóvenes a considerar como una arrogancia la defensa de su propia fe.


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