Conviene…

  • Cultivar la libertad y la responsabilidad, sin esperar a que otros, o las circunstancias decidan por nosotros.
  • Educar la imaginación y vivir en el presente, cultivando la imaginación positiva que sirve para ayudar a los demás, para cultivar el arte, para divertir a los otros, y controlando la imaginación negativa, que lleva a agrandar los problemas, e imaginar males posibles y temores.
  • Vivir en el presente, sin darle vueltas alpasado ni al futuro. Dejar el pasado abandonado a la misericordia de Dios y confiar el futuro en las manos de Dios.

  • Valorar lo que se tiene, sin estar pendiente de lo que falta, sabiendo disfrutar de las pequeñas cosas.
  • Educar los impulsos y los estados de ánimo.
  • Moderar el impulso de la impaciencia (querer las cosas ya).
  • Ejercitar la paciencia en el trato con los demás, en el trabajo, en las cosas que no salen como imaginamos. La paciencia lleva a comenzar y recomenzar un día y otro, fortaleciendo el entusiasmo, y espera al momento oportuno, del mismo modo que la impaciencia es inoportuna.
  • Educar el impulso de la irritabilidad y los estados de ánimo (no ceder ante ideas negativas ante uno mismo o los demás; no caer en pensamientos de temor, de tristeza). Aprender a sobreponerse a los altibajos de ánimo, identificando las ideas pesimistas y rechazándolas.
  • No agrandar los contratiempos de la vida: perdonando, y olvidando los fracasos, las desgracias, las ofensas, los comentarios negativos, etc.
  • Cultivar el deseo de aprender algo nuevo cada día.

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