4. Amistad:

lleva a ser amigo siempre, “a las duras y las maduras”, a ser leal en situaciones difíciles; a no utilizar, no instrumentalizar la amistad para beneficio personal, porque la amistad es un bien en sí misma. (Soy amigo de éste de mi clase para conseguir que me invite a la casa que tiene en la playa).

La amistad lleva a compartir, a comunicar. No es buen amigo, por ejemplo, el que celebra los cumpleaños de los demás, pero no quiere que le celebren a él: la amistad se goza sobre todo en el gozo del otro.

La amistad lleva a seguir cultivando los lazos de afecto con el paso del tiempo, sin perder amigos por simple abandono. Exige aprender a comunicarse, a saber compartir alegrías y penas (y no sólo una de estas dos posibilidades).

Cuando uno es amigo de sí mismo,
lo es también de todo el mundo.

Séneca

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