24. Ponderación:

Lleva a juzgar sólo cuando se poseen los elementos de juicio necesarios, después de haber oído a las “dos campanas”; y a tener paciencia con las cosas que marchan mal, sin la tentación de querer “ reformarlo todo y enseguida”.

La persona ponderada no da demasiada importancia a lo que no la tiene; asume los riesgos de la vida, afronta las dificultades a su tiempo; evalúa bien sus propios logros personales y no agranda ni sus éxitos ni sus fracasos.

La persona ponderada evita los extremismos; las hipersensibilidades; las reacciones desorbitadas ante los fallos, agravios y ofensas; la agresividad desbocada; las manifestaciones desmedidas de afecto, de enfado, de alegría, de ira, de entusiasmo.

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