13. Equilibrio de ánimo:

Es el fruto de la autoeducación de los sentimientos, que evita las ideas negativas y las “cascadas de pensamientos catastrofistas” (“me han suspendido el inglés; a este paso, me suspenderán el curso; no podré estudiar una carrera; no seré nada en la vida”) y cultiva la serenidad y el optimismo.

Para cultivar ese equilibrio hay que responder con moderación a los diversos contratiempos de la vida, sin exagerarlos, sin hacer continuas “profundas reflexiones existenciales”, sin darles una importancia desmesurada, desequilibrada a los pequeños fracasos, las burlas, las opiniones negativas, los objetivos que no salen como deseamos.

El equilibro de ánimo lleva a esforzarse por vivir en el presente, sin preveer constantemente el futuro, imaginando peligros y temores. Lleva a eliminar tensiones innecesarias y victimismos.

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