1. Abnegación y espíritu de servicio:

Enseña Jesucristo: “Quien entre vosotros quiera llegar a ser grande, sea vuestro servidor; y quien entre vosotros quiera ser el primero, sea vuestro esclavo. De la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en redención por muchos” (Mt. 20, 26-28). — El espíritu de servicio conduce a la entrega plena al servicio de Dios y de las almas: ése es el único éxito que debe buscar verdaderamente un alma dedicada a Dios.

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