¿Y no basta con mortificarse de vez en cuando, por ejemplo, no comiendo carne el día de Viernes Santo?

  • Los deportistas no se entrenan una vez al año: saben que la continuidad en el entrenamiento es decisiva: si no se avanza, se retrocede.
  • La mortificación habitual es un medio de avance espiritual: ayuda a identificarse cotidianamente con Jesucristo.
  • Es un entrenamiento muy necesario para mortificar los impulsos desordenados cuando se presenten, y ayuda a corregir las disposiciones habituales desordenadas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *