¿La mortificación no perjudica la salud?

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La mortificación cristiana nos hace más solidarios con el sufrimiento de millones de personas que padecen todo tipo de enfermedades físicas y morales.

  • La auténtica mortificación corporal cristiana no debe hacerse nunca de forma desmedida o incontrolada; y por tanto, no debe perjudicar la salud.
  • La mortificación cristiana sólo perjudica a la pereza, a la blandenguería y a la lujuria (y la lujuria, por ejemplo, sí que tiene algunas consecuencias que perjudican a la salud).
  • De hecho, las prácticas tradicionales de mortificación en la Iglesia Católica (como el ayuno, o el uso del cilicio o de las disciplinas, presentes en la vida de tantos cristianos) son muy poca cosa en comparación con los sufrimientos físicos y morales que han de sufrir diariamente innumerables personas del mundo, por enfermedad, por soledad, marginación, pobreza, etc., con las que la mortificación nos hace más solidarios, de algún modo.
  • Basta pensar, por ejemplo, en las personas que sufren graves limitaciones físicas, accidentes, etc.

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